Elemental mi querido Bruce

Cuatro meses y más esperando este preciso, preciso día... Y ME TOCA TRABAJAR! qué es eso?! que destino más ingrato, injusto, y todo lo demás. Me levanto, 10 am, como nunca. Más que rápido salgo de casa, tenemos una cita, a las 13:30. Estoy tan ansiosa! Voy en la micro contando los segundos para vernos, cara a cara, una vez más. es la 1, estoy en un taco de la muerte, en el 25... y ahí supe que no iba a llegar. Esto no puede ser! era ahora o nunca, era este día, este mismo día, o no sería lo mismo, que mala clase de mi parte, que desisnteresada hubiese sido mi actitud para contigo, me lo hubieses perdonado?
...
...
... Eso fue lo que pensé.
Almorcé sin ganas y tomé el metro, para ir a trabajar, que triste, que triste triste triste es mi vida, sólo en eso pensaba, y leía el diario para tratar de encontrar alguna solución a mi problema, es que tenía tantas ganas de verte!
Camino.
F: Permiso
C: Ah... hola...
F: Qué te pasó?
C: No pude ir a verlo! tanto tiempo espere y no pude ir a verlo!
Esperamos el metro, aparece la Paulina.
P: Qué onda cabros?
C: Nada, vamos al **** ****
P: Pero cómo? no te acordai que cambiamos el turno?
C: naaaa, juralo!
P: Si poh, pa´ yo poder ir a Valpo mañana.
C: Osea, que tengo libre? y cómo no me acorde?
P: jajaa, hubieses ido al **** **** por las puras w*as ja ja ja
Mis ojos brillan con tal intensidad. El metro se detiene, justo en plaza de armas. No corro, vuelo, vuelo hacia ti con el corazón latiendo a mil, o millones. Millones! Esquivo palomas, micros y autos, esquivo gente, mucha gente, y vendedores de bufandas, miro mi reloj y aún tengo tiempo.
Y de repente, me encuentro casi frente a ti.
Hago todos los trámites previos a mi ingreso, y de pronto, se me acerca un tipo, y me da el pase.
Subo la escalera roja, y entro a la sala, faltan 15 minutos, y estaremos juntos de nuevo.
[15 minutos]
Se apaga la luz... y al fin, te veo.
2 horas después camino por ahumada aún con esa sensación, de felicidad plena, contengo las ganas de gritar.
Mi querido Bruce, el destino nos tenía preparadas las más maravillosas sorpresas.
Voy en la micro, dispuesta a pensar en tí todo el camino, "hasta donde se acaba Santiago" como dijo el chofer, y más allá.

0 Comments:
Post a Comment
<< Home